Documental sobre la realidad latinoamericana y la incansable lucha de sus pueblos contra los saqueos e injusticias a los que son sometidos por las multinacionales en connivencia con las políticas neoliberales y los grandes medios de comunicación.
Imprescindible para comprender, además de los procesos políticos y sociales que están surgiendo en algunos países de esta región, y que los grandes medios intentan ocultarnos o tergiversarlos a toda costa, también para darnos cuenta que nos llevan años de ventaja y que estas medidas son idénticas a las que quieren implantarnos ahora en ¡Europa! si no reaccionamos a tiempo. Ellos están frenando la barbarie, por eso ahora vienen a por nosotros. ¿Lo vamos a permitir?
¡PUEBLOS DE EUROPA, LEVANTAOS!
Visto en Rebelion
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sábado, 19 de junio de 2010
miércoles, 3 de febrero de 2010
La gente "normal y corriente".
"Como de costumbre, apareció en la pantalla., el rostro de Emmanuel Goldstein, el Enemigo del Pueblo. Del público saltaron aquí y alla fuertes silbidos.La mujeruca del pelo arenoso dió un chillido mezcla de miedo y asco.(1984. George Orwell)"
A estas alturas muchos sabemos del inmenso poder que posee la televisión para influir en las masas y moldear su pensamiento y su conducta.Y sabemos que ésto lo consigue, cada vez más, no sólo con los informativos sino a través de toda la programación, ya sean series, "realitys shows", concursos, o incluso, salvo raras excepciones, a la hora de seleccionar películas para su emisión, casi todas enalteciendo las costumbres y la cultura norteamericana que, como sabemos, fue la primera que empezó a desintegrarse ante el consumismo, las modas y las técnicas de manipulación de masas. Este proceso es analizado exhaustiva y minuciosamente en una serie de documentales de la cadena británica BBC que consta de cuatro episodios titulada EL SIGLO DEL INDIVIDUALISMO.
Es innegable que la televisión tiene un gran poder de seducción, persuasión y manipulación de masas; pero hay un aspecto de ella más poderoso, si cabe, y que a primera vista pudiera pasar desapercibido, y es la capacidad de conseguir todo ésto, sin que aparentemente le estemos prestando al aparato una atención directa o intencionada. Y como en la actualidad, la televisión, se está convirtiendo en un instrumento casi omnipresente, ya no sólo en los hogares; sino tambien en otros lugares públicos como bares, restaurantes, peluquerías, salas de espera, o incluso en el transporte público (situación ésta última que hace tan sólo unos años nos parecía de ciencia ficción), casi resulta imposible para cualquier mortal librarse de ella por completo.
Sobre estas cuestiones me puse a reflexionar a raíz de un suceso del que fuí testigo.
Hace unos días, una jóven allegada a mí, a la que aprecio profundamente y a la que conozco desde que nació, me sorprendió con un inquietante comentario, en una de estas ocasiones en las que el televisor está encendido, mientras todos hacemos otras cosas y directamente nadie le presta la más mínima atención.
Estaban emitiendo las noticias de no recuerdo que cadena (ésto carece de toda relevancia puesto que , excepto en pequeñas noticias locales o disputas politiqueras, salvo en la fisonomía del busto parlante o el logotipo de la cadena cuesta bastante diferenciarlas), cuando salió algo relacionado con Hugo Chávez, como de costumbre, con el tono y el rigor característico que siempre le infunden a este tipo de noticias los medios españoles. Como distraída, la jóven abandonó por un momento su conversación y exclamó: ¡¿A este tío por que no le matan?!; pero lo dijo sin ninguna pasión ni vehemecia, casi como una broma. Inmediatamente, después volvió a retomar su conversación por donde la había dejado como si nada hubiera ocurrido. En seguida me di cuenta que su acción, obedecía claramente a la típica respuesta ante un reflejo condicionado, y automáticamente acudieron a mi cabeza los experimentos del perro de Pavlov., el personaje de Enmanuel Goldstein y los minutos del odio de "1984", la novela de George Orwell.
Por supuesto, esta jóven no es una asesina, ni tampoco pertenece a ningún partido político, asociación ni ideología extremista alguna. Pudiéramos decir que es una joven "normal y corriente". Una de tantas y tantos jóvenes de hoy, cuyas preocupaciones principales por el momento, consisten a grandes rasgos, en disponer de un empleo, aunque sea precario, que les permita salir los fines de semana, comprarse ropa y videojuegos, y descargarse los últimos politonos para su flamante teléfono movil de última generación .
El resto del mundo y sus problemas les tienen sin cuidado mientras les queden lejanos, y aparentemente no tengan nada que ver con su modo de vida. Esta jóven, estoy convencido de que, como muchos otros, no tiene la menor idea de quien gobierna en Méjico, Argentina o incluso en el vecino Portugal, ni tampoco creo que conozca o haya oído hablar de Henry Kissinger o David Rockefeller, por poner sólo algunos ejemplos, a mi juicio estos dos últimos, infinitamente más peligrosos para la humanidad que Hugo Chávez. Pero sabe perfectamente quien es Chavez y quien es Obama. Y sabe, o cree saber quienes son los buenos y quienes son los malos de este mundo, tal y como le enseñan todos los días en las películas hollywoodenses, no sólo en las salas de cine, sino también y repetidas hasta la saciedad, en todas las cadenas de televisión. Ésa es la labor de la omnipresente televisión, la que prácticamente a críado y educado, si podemos llamarlo así, a su generación.Lo más preocupante de esta situación , es que pienso, que no se debe a un hecho aislado, y que no sólo ocurre entre los jóvenes. Éste y otros sucesos similares se repiten todos los días, no sólo en España, sino en muchos otros paises incluido Venezuela, y me temo que allá donde haya un grupo de gente "normal y corriente", ya sea reunida en una cafetería, comiendo en un restaurante o haciendo cualquier otra cosa en cualquier otra lugar donde haya un televisor encendido, de repente alguien en algún rincón, hará un paréntesis en su existencia para exclamar algo así como: ¡¿Y a ese tío por que no le matan?!
Sucede todos los días en cualquier lugar del mundo. La gente "normal y corriente" no sabe de muchas cosas, ni tiene ningún interés en aprenderlas. Suelen estar muy ocupados con sus propios problemas, problemas que alguien en algún lugar se encarga de que vayan creciendo exponencialmente a un ritmo vertiginoso; o suelen estar muy entretenidos con sus cada vez más insulsas distracciones, que también son eficazmente elegidas y proporcionadas por la misma fuente. Pero esta misma gente, a la vez, parece tener muy claro donde están los malos y donde están los buenos, donde están los dictadores y donde los demócratas y, lo más peligroso e inquietante: a quien se debe matar y a quien perdonar la vida, aunque no tengan ni la menor idea de por qué. En el caso de esa casi unánime animadversión hacia Chávez, si les preguntas a cerca de ello, te contestarán sin más argumentos y mirándote con extrañeza como si vinieras de otro mundo, que es un dictador o sencillamente que les cae mal, porque es lo que escuchan o leen todos los días, y lo que digieren sumisos sin formularse ante ello ni una sóla pregunta.
Las personas "normales y corrientes" son ante todo víctimas.Víctimas de una minoría de otras personas que tienen el poder y poseen todos los mecanismos económicos, tecnológicos, científicos y mediáticos necesarios para mantenerlas ignorantes y pasivas ante los acontecimientos y los conocimientos realmente importantes. Esta minoría tiene el enorme poder y la habilidad para conducir en todo momento su comportamiento, sus pensamientos y hasta sus sentimientos, de la manera que resulte más acorde a sus mezquinos y egoístas intereses. Estas personas son víctimas de un vaciamiento y aniquilamiento premeditadadamente calculado y progresivo de sus mentes, llevado a cabo para arrebatarles todos su derechos y libertades, sin que se aperciban de ello, para esclavizarlas cada día un poco más y para mantenerlas asustadas y aturdidas. Mientras, se les muestra a todo color, un mundo falso ante sus ojos diseñado concienzuda y meticulosamente, y plagado de espejismos y fuegos de artificio, al que sucumben autocomplacientes, y se limitan sólo a contemplar embobados e inertes. Estas personas, lo crean o no, no son ya dueños de sus propias vidas, ni de sus propios sueños, ni tan siquiera de su voluntad, que está siendo teledirigida a distancia y las hace cada vez más iguales, más uniformes, como si hubieran sido manufacturadas en serie en una gran fábrica, para ser utilizadas como fuente de energía con el único fin, del vil enriquecimiento de unos pocos.
Pero estas personas no son del todo inocentes. Al mismo tiempo también son sus propios verdugos. Ellas son las que matan y las que mueren en las guerras, las que golpean y las que son golpeadas en las manifestaciones, las que despiden y las que son despedidas en los empleos, las que se atiborran de comida basura y las que tienen poco o nada que llevarse a la boca, las que mienten cuando se lo ordenan sus amos y las que se creen esas mentiras sin cuestionarlas, las que se dejan sobornar por elaborar leyes injustas y las que obedecen esas leyes resignadas y sin rechistar.
Estas personas somos todos, y todos tenemos no sólo el derecho, sino también el inaplazable y urgente DEBER de hacernos responsables y tomar las riendas de nuestras propias vidas de una vez y para siempre, sin tener que pedir constantemente permiso hasta para respirar.Y debemos hacerlo pronto. Si no, todos seremos culpables de dejar que el mundo se convierta en lo que ya se ve venir hace ya tiempo por el horizonte: Un gran tablero de ajedrez perverso y depravado, en el que solamente unos pocos se creen con el derecho, y se otorgan el inhumano privilegio de jugar la partida y de utilizarnos a todos los demás como sus simples fichas. Si dejamos que ésto suceda no habrá ya nunca mas sueños, y el futuro de todos nosotros y de los que vengan después ya nunca más será en color, sino sólo en blanco y negro.
Video que analiza pormenorizadamente como se lleva a cabo la manipulación mediática sobre Venezuela por los grandes medios en su propio país y en el extranjero.
Este otro video sirve para entender el proceso que se está llevando a cabo en Venezuela, y como responde más a un proceso social sin precedentes que a uno político personalizado interesadamente por los medios masivos en la persona de Hugo Chávez.
http://video.google.es/videoplay?docid=-6906568683329004156&ei=01quSZzTFI2grwL9nYndDg&q=venezuela+lucha&hl=es#
Y este, producido por un norteamericano, es el que a mí personalmente me despejó todas las dudas.Deja claro, además de la verdadera realidad de Venezuela, los verdaderos intereses de los EE..UU en toda latinoamerica y en el resto del mundo, y debo confesar que hizo saltar mis lagrimas de rabia, de impotencia y de odio hacia mi mismo por haberme dejado engañar durante tanto tiempo; pero al mismo tiempo también de alegría porque me hizo confíar de nuevo en el ser humano, cosa que asumía desde hace tiempo como un imposible.
lunes, 11 de enero de 2010
Panfleto contra la estupidez contemporánea
ENTETANIMIENTO.Acabo de encontrarme con esta palabra que no conocía.
"El entetanimiento (tittytainment), como herramienta de control de la población, fue propuesto con toda seriedad en 1995 por el ideólogo neoliberal y asesor de la Casa Blanca, Zbigniev Brzezinski ante el advenimiento de la denominada "sociedad 20:80" -concepto ya familiar entre las élites económicas y demas gurús del neoliberalismo-, en la que el trabajo del 20% de la población mundial será suficiente para sostener la totalidad del aparato económico del planeta."
En el libro "Entetanimiento. Un panfleto contra la estupidez contemporánea", se analiza este maravilloso concepto y se describe cómo está dando forma al mundo y hasta que punto todos -ciudadanos, políticos, publicistas, empresarios, intelectuales, periodistas, etc.- estamos contribuyendo a su éxito arrollador.
Aquí os dejo un par de enlaces para saber más sobre este libro:
http://www.entetanimiento.com/
http://www.solodelibros.es/08/10/2008/panfleto-contra-la-estupidez-contemporanea-gabriel-sala/
"El entetanimiento (tittytainment), como herramienta de control de la población, fue propuesto con toda seriedad en 1995 por el ideólogo neoliberal y asesor de la Casa Blanca, Zbigniev Brzezinski ante el advenimiento de la denominada "sociedad 20:80" -concepto ya familiar entre las élites económicas y demas gurús del neoliberalismo-, en la que el trabajo del 20% de la población mundial será suficiente para sostener la totalidad del aparato económico del planeta."
En el libro "Entetanimiento. Un panfleto contra la estupidez contemporánea", se analiza este maravilloso concepto y se describe cómo está dando forma al mundo y hasta que punto todos -ciudadanos, políticos, publicistas, empresarios, intelectuales, periodistas, etc.- estamos contribuyendo a su éxito arrollador.
http://www.entetanimiento.com/
http://www.solodelibros.es/08/10/2008/panfleto-contra-la-estupidez-contemporanea-gabriel-sala/
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sábado, 26 de diciembre de 2009
viernes, 25 de diciembre de 2009
Privizando el Mundo
Documental del Canal Odisea de la Television Española sobre las grandes corporaciones y como estas manipulan al planeta para quedarse con sus recursos
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miércoles, 23 de diciembre de 2009
LOS AMOS DEL MUNDO
(Artículo de Arturo Pérez-Reverte, publicado en 'El Semanal' el 15 de noviembre de 1998, y que ahora, diez años después, parece una visión de Nostradamus. Por su interés, lo reproduzco aquí)
USTED no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos.
Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.
Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.
Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.
No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.
Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.
Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.
Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.
Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.
Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.
Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.
Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.
Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.
Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.
USTED no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos.
Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.
Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.
Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.
No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.
Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.
Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.
Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.
Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.
Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.
Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.
Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.
Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.
Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.
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